lunes, 27 de septiembre de 2010

vivamos
hasta que nuestros cuerpos nos pesen
y sólo nos quede el silencio
y la noche
.
.
oigo murmullos de pasos
alondras
el suave roce de las cortinas
sobre la madera del escritorio
.
el viento trae consigo un aroma de flores
jazmines abiertos a la primavera
como cuerpos abiertos al mar
a la lluvia que gobierna las noches frías
y los otoños cubiertos de polvo y encuentros
.
a pesar de la oscuridad
de los gritos celestiales
siento una mano que acaricia mi recuerdo
mi ausencia pegada a los vidrios

6 comentarios:

luna dijo...

Felicidades por este blog y estas palabras: leyéndote sólo puedo quedarme sin ellas.


Un abrazo,

Luna,

Tomás Mielke dijo...

mi ausencia pegada a los vidrios ...

me encanta

un abrazo

JUAN ANTONIO dijo...

EN LA SAL DE MIS DEDOS

m dijo...

realmente una alquimia poética...
abrazos, muchos...

Señor De la Vega dijo...

Mi querida Señora,
Qué hermoso sentir su poema tan libre y fuerte, tanto, como para escapar hasta de si mismo.

No pude evitar la tentación de sumar su cabecera y su poema, aunque solo puedo leerlo entre sus líneas:

"Ahora que tengo un alma que no tenía
vivamos
hasta que nuestros cuerpos nos pesen
y sólo nos quede el silencio
y la noche
...
"

Cuídese mucho,
Suyo, Z+-----

Jorge García Torrego dijo...

Genial:

jazmines abiertos a la primavera
como cuerpos abiertos al mar