lunes, 7 de junio de 2010

supimos desgarrarnos

quizás en algún momento supimos reflejarnos en el otro
ahogarnos en el otro
sufrir bajo la fuerza y la terquedad de un amor insano
pero lleno de éxtasis y encuentros
supimos manipularnos y dejamos que nuestros dedos recorran la piel de una ausencia
de la tuya o de la mia, no sé muy bien
y a estas alturas no importa

soportamos con una sonrisa en el rostro
los gritos que se engendraban entre los recovecos de la ciudad
y juramos amarnos
amarnos por sobre todas las cosas
por sobre las cortinas pastel y los árboles
por sobre el mar y cada gota que lo contiene

supimos desgarrarnos el uno al otro
y ser juzgados por las mariposas de mediodía
que nos maldecían y nos odiaban
supimos desbordarnos y dejar que la sangre se desborde
y las palabras fluyan -o escapen de nosotros-

tal vez era preferible olvidarnos
dejar atrás toda dicha y mirada
pero el cuerpo mismo rogaba por otra piel y otros ojos
los dedos gritaban aturdidos esperando enredarse en otro pelo
los oídos sólo esperaban escuchar la voz del otro

qué podíamos hacer contra el instinto y las células
menos que aprisionarnos sin rejas ni barrotes
y obligarnos a convertir al corazón en madera y quemarlo
pero aún así nos abalanzábamos y volvíamos a herirnos
a reir a carcajadas con un insulto clavado en las costillas
con una caricia rasgando lentamente el sueño

supimos perseguirnos y encontrarnos
y perdernos entre la gente

hasta que la gente fue más y nos devoró sin dejar rastro

2 comentarios:

Señor De la Vega dijo...

Mi Señora Agostina,

Sus fusionados versos son siempre congoja de melancólicos racimos a punto de ser cortados por la belleza y antes de caer en su lento decrecer y mi decrecido tiempo, yo recolecto sus letras, crecidas por un alma espinosa, porque encallecida tengo la retina de mis ojos al leerlas.

Espero el día en mis setenta que usted escriba como chiquilla en su madurez, porque en su adolescencia se muere de adulta, y sé que eso ha de suceder porque el amor es bello juguete no dolorosa bomba, tiempo al tiempo o cuenta atrás: ...46,40,36,30,25,22,18,15...3,2,1 muaaa! Boom! Bang! Besos!

Suyo, Z+-----

Tomás Mielke dijo...

el tic del reloj no duda, siempre hay una cuenta atrás y la masa nos devorará,

muy bueno

un abrazo