miércoles, 24 de diciembre de 2008

¿es eso lo que esperabas de mí?
¿qué se siente saber
desear
no decir ni sentir nada?

habría que consolar
a las mariposas que dejamos libres
en el caudal de tus manos,
mutilar las semanas
que nunca nos encontraron vivos
uno sobre el otro
o aunque sea
hacernos un poco más palpables
que toda esta niebla

lunes, 15 de diciembre de 2008

.................esas escamas
.................esas luciérnagas frías
..............................................azules
.......sobre el follaje de las selvas

................................siempre es lo mismo
.......................siempre es tu boca
.................la que precede al llanto
................................y a esta lluvia
.............................................de soles secos

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Esta noche es el cielo extrañamente bronce

Esta noche es el cielo extrañamente bronce,
casi tierra sobre la tierra
tan vasto, tan callado e inmenso.
Algún grito a lo lejos. Un dios triste
y el destello de la lluvia
atormentándonos, meciéndonos
entre sus incontables ojos perlados y grises,
susurrándonos cosas y voces al oído,
secretos o muertes, algún amor
o quizás mi propia historia
perdida entre las nubes.
Una y otra vez intentos de nombres
se suicidan en el surco de mi espalda,
a veces enhebrándose sobre la copa de los árboles
o suplicándole a las estrellas o a mi galaxia
que no lloren, no esta noche
que parece tan desoladamente cierta.

Mojando mis hojas, mis manos,
el suelo que me acumula
me colecciona entre sus baldosas de encanto,
sin existirme, sin sostenerme o, ingenuamente
sin saber que estoy viva. Ahora
todo parece agua, dulce,
sórdida, húmeda,
siempre húmeda sobre los llantos del tiempo.

Un tumulto claro se mueve a lo lejos
se parece a mi alma; tan lejana,
tan ajena a mí o a este diluvio de medianoche
contrastando sobre la terquedad del viento
que me hace medusa de cabellos castaños.

La noche solía ser inmensa. Hoy no.
Hoy no es más que mar y tierra
cayendo sobre otra tierra
y otros mares -imaginarios,
decididamente no éstos mares
ni estas aguas-
en islas de corales multicolores
y llena de poesía húmeda,
tan húmeda e inmensa.