sábado, 23 de agosto de 2008

Se nos escurren las horas

Un día te levantas y piensas
que todo se está acabando
irremediablemente, están pasando los días
el tiempo se nos está llendo
y no podemos hacer más que mirarlo
en su frenética huída.

Se nos escurren las horas
entre los surcos de las manos
cayendo pavorosamente
sobre el cristal de la vida
que cruje a cada gota que cae
rajándola y quebrando su existencia.

Se nos está escapando todo
el beso mañanero que no pudimos dar
el te quiero que se contrae en nuestra boca
hasta se nos están olvidando
los nombres de la historia
tal como olvidamos que tenemos una.

Nos quedamos huérfanos del destino
esperando en la quinta parada
que la soledad de la noche eterna
nos tome entre sus brazos y nos cierre
lenta y dolorosamente, los ojos
para jamás volver a despertar.

Ya no importa qué hay del otro lado
no importa si el paraíso nos espera
con sus cerezos en flor y el aroma a verano
o nos abren las puertas del infierno
para comer viva nuestra carne vieja
porque simplemente nos iremos
y ya no queremos saber adónde.

¡Piénsalo!
El mundo se está cayendo a pedazos
mientras yo escribo mis versos
y tú los saboreas en tu mente
la humanidad está muriendo de hambre y pena
mientras las coronas del dinero
se regocijan sobre los cadáveres desnudos.

Quizás sea demasiado tarde para arreglarlo todo
porque hace cuatro estaciones deberíamos haber mirado
con los ojos, la razón y el alma
las raíces de nuetra tierra, de nuestra vida
y deberíamos habernos dado cuenta
que nuestras injusticias y caprichos
las estaban secando.

El tiempo pasa y nos sentamos en la cama
con el peso de la desolación encima
calculando cada segundo, cada latido de nuestro pecho
tal vez con la imagen de nuestro pasado
posada a los pies de la reposera
mirándonos con sus párpados negros y finos
pero mirando hasta el último rincón del alma
baúl de los sueños e ilusiones que se pierden

y ya no vuelven...

lunes, 18 de agosto de 2008

Silencio

Silencio, a veces tan profundo
que desmembrena el alma
quitándole a cada segundo
un poco de su escencia
dramatizando sus volteretas
en un hilo sin fin
enredado al mundo y las palabras huecas.

Silencio, sutil y frío
que impregna cada gota de rocío
pero nos impide saborear el dulzor
de la humanidad misma
nos invita a una nueva dimensión
pero nos encierra en ella
sin indicarnos dónde se halla la salida.

Silencio, a veces tan cruel
como el filo de una navaja
que va cortando la piel
y nos deja sangrando la capacidad de sentir
viendo como, alrededor, todo se derrumba
y nos impide florecer a la vida.

No es una religión
no es un alabo
no es una belleza
mucho menos es un homenaje
porque suele convertirse en horrenda pesadilla
de la cual no sabemos escapar.

Silencio, romperlo parece tán facil
pero apenas abres la boca para gesticular sonido
se te enredan las cuerdas vocales
y los ojos se te pueblan de lágrimas
para volver a vivir en un silencio absoluto.

El silencio del alma.

jueves, 14 de agosto de 2008

Veneno

__Hogazas de pan que se despedazan en tus costillas
_____quizá una rima blanca _______rozándote el abdomen
pensar que nada ocurre
___________cuando nuestra mente se vuelve quieta

¿Qué es lo que se esconde detrás
__________de los pedazos rotos de espejo?
__Una risa macabra__________algún llanto
o el crudo abismo de tus náuseas
___navegando en un recuerdo______casi impasible

__A veces me pregunto si______acaso
________las marcas de tu piel son de cera
sutiles marcos de dientes________empotrados en los tuyos
____como fortalezas de esperma

____Nombres acongojados en tu cintura
como cuero fino_______desgastado
_____¡es veneno!________no lo toques
_____________el más pequeño roce cortará tus manos

martes, 12 de agosto de 2008

Tratame suavemente

Tratame suavemente
como un cristal que está a punto de romperse
como un grano de trigo que se secó al sol
como un rayo de luna atrapado en tu colchón.

Tratame suavemente
como si fuera la copia de tu propia carne
como una rosa marchita en medio del desierto
como un grano de arena lejos de su mar.

Tratame suavemente
como un pájaro herido refugiado en tus manos
como un pétalo rojo posado en tus labios
como un beso perdido entre mirada y cansancio.

Tratame suavemente
como a tu propio reflejo en el agua
como a la vida que llevas contigo
como a la sombra que te sigue en la mañana.

Tratame suavemente
como si fuera la última gota de agua
como la primera flor sobre el hielo
como la más bella pintura enlutada.

Tratame suavemente
como a tus ojos tratan las aguas
como la brisa que te roza las sienes
como los dedos que te retienen.

Tratame suavemente
como el recuerdo de tu mejor sueño
como un tesoro maldecido por los dioses
como una luna reflejada en tu claro salvaje.

Tratame suavemente
como al pasto el rocío fresco de la primavera
como al cerezo el sol tibio en otoño
como a tus años la energía juvenil de tu alma.

Tratame suavemente
como si no tuvieras prisa, si todo fuera calma
como si la vida jamás regresara de su siesta
como si la noche y su manto negro fueran eternas.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Búsqueda

Se escuchaban desde lejos sus azotes contra la puerta
hasta que entró por fin a la cruda habitación cuadrática
con el maldito hocico pegado al suelo, oliendo los mártires
de mi inacabada historia, que se van pudriendo entre las cerillas
de la sucia e interminable alfombra azul.

Se tambaleaba cual borracho al salir a medianoche de la taberna
cogiendo a su paso el pútrido vestido de la noche rumiante
que se acongojaba con el torpe vals que gozaban sus pies
descalzos ante la inmundicia de una pila de muebles usados
en donde el polvo de los años había hallado su hogar.

Buscaba algo y aún en todo este tiempo de incauta observación
no pude descubrir qué es lo que su desalineada mente quería;
palpaba las sombras del velador como un ciego insatisfecho
tratando de recordar dónde había olvidado sus llaves
buscaba en torno a todo aquello que fuera innecesariamente inerte.

Y como vino; despistado e indiferente a cualquier realidad
se marchó con las manos vacías, rápido como un roedor
que se escapa de las felinas garras de un gato negro
olvidando alguna que otra torpeza a su paso
y dejando un último rincón sin inspeccionar: a mi.

lunes, 4 de agosto de 2008

Estos versos son los más tristes que hoy escribo

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Neruda
No nos vemos con la misma cara
la misma noche nos cambió el rostro.
.
Cambió la forma en la cual nos reflejábamos
a veces creyendo que éramos nosotros mismos
.
Blando como los sueños que se fundieron
en la cama que hoy comparto con nadie.
.
Solamente mi soledad y yo, solitarias
blanqueando cada uno de los rincones de la memoria.
.
La noche nos cambió como el día murió
no hay nada más que tu aroma sobrante.
.
Versos que jamás llegaron a rimarce
y sombras que se disipan por el paladar de la luna.
.
No soy como Picasso ni escribo como Neruda
pero estos son los versos más tristes que hoy escribo.