domingo, 29 de junio de 2008

Rencor

Paranoia, odio, rencor, todo eso encerrado entre mis manos, dentro de mi cuerpo, el dolor desgarra mi alma y me enloquece lentamente, pudre mis entrañas convirtiéndolas en barro y basura. Pareciera que todo girara en contra de mí, no puede ser que unas simples palabras
me hagan caer hasta lo más bajo y sucio de la locura; ese pozo maldito, lleno de desniveles zanjas contaminadas y espinos, quiero gritar, destrozar todo cuanto a mi alrededor me impida avanzar.
Hay veces en que no puedo, no, no puedo esconderlo más: creo que toda esta desgracia, todos estos horribles sentimientos encerrados entre mis entrañas pronto van a resurgir, aterradores
y deformarán mi rostro hasta convertirme en una bestia que no desea nada más que unos cuantos litros de sangre derramada.
Lo siento, siento mis palabras rebosando en mi garganta, siento toda esta basura que ahora se escurre por tus ojos y te hacen pensar, si, pensar en cómo puedo estar hablando así. No es un monólogo me estoy dirigiendo a ti que recostado en tu silla te diviertes leyendo dolores ajenos.
Vuelca tus sueños en estas páginas, sal a la calle y encuéntrate cara a cara con el ser más detestable, con aquel que puede destruir tu vida con un repugnante soplo de su boca.
¡Muere, maldito infeliz que cada día me atormenta! ¡Pudre tu mente y cuerpo en el más horrible infierno! ¡Te maldigo, maldigo tu sangre que desgraciadamente corre por mis venas! ¡Maldigo la noche en la cual abrí los ojos y me di cuanta de tu mentira!
Hoy solo quiero gritar, llorar, romper, golpear, solo quiero salir corriendo hasta algún lugar donde nadie me alcance quiero conocer la soledad y vivir con ella hasta el final, si tan solo pudiera borrarte y dejarte muy muy atrás, si estuviera en mis manos parar todo esto.
Tal vez todo sería más fácil sin tu presencia. Tal vez en estos momentos no estaría soportando las ganas de largarme a llorar, tal vez no debería soportar duramente de pie. Puede que algún día deba tragarme el orgullo y sentir el suelo en mi rostro, pero ahora lo único que puedo hacer es soportar hasta que un viento más fuerte llegue y me debilite.
Te maldigo, maldigo a aquel que alguna vez amé, maldigo a aquel que me trajo a este mundo, que me cuidó tantos años y creó tantas ilusiones para destrozarlas de un día al otro, derrumbando mi mundo, mi amor y admiración hacia él. Aún no entiende porqué mi odio, porqué mi rencor hacia su persona.
No lo entiende, o no lo quiere entender.

2 comentarios:

Pablo Mariosa dijo...

¡Qué descripción de un estado emocional!
Las palabras parecen sucederse una tras otra a la velocidad de unas pulsaciones en aumento...
Te invito a visitar mi blog.
Saludos,
Pablo

Jona; chico reciclado; Arbol; etc... dijo...

Bueno en retribución revisé tu blog, esta bien índigo-cristal. Este poema sobre todo me llamó la atención, es fuertecito, tus versos son limpios, sutiles y tienes buen ritmo poético, un poco de sintaxis falta