lunes, 22 de junio de 2009

era tan azul
tan sutil........huérfana
no sabía lo que era el miedo
la posibilidad de perder
de amar u odiar a las nubes

....recogía con los dedos su risa
y la miraba atónita
..........-no sabía que las lágrimas
también están hechas de silencio-

cada noche día aurora
se vestía con papel crepé
y lucía sobre un escalón de piedra
las violetas que cortó de los árboles
....sin esperar nada
....sin sonreír o cerrar los ojos

parecía que los mares
aguardaban hundirse en sus dedos
y la dejaban llena de ojos
de gatos negros y lunas
....-no la que vemos antes de dormir
.sino otras más blancas y vírgenes-

..........era tan suave
tan callada y quieta como una estatua
el agua la acariciaba con temor a romperla
a dejar alguna marca sobre su pálida luz
o sobre la poesía que emanaban sus manos

viernes, 12 de junio de 2009

A la mitad

Y es que la ternura me agarra por el cuello cada vez que te dispersas por las paredes y te hacés clavos y sombras, acurrucando a los hijos de la noche entre tus manos y el vacío que deja el sol cuando se apaga. Quisiera tener tu capacidad de cambiar, de mimetizarte en cualquier lugar, en cualquier cosa y desaparecer a los ojos de la gente, quisiera robarte las alas y vestirme de pluma para ser más pájaro, más libre. Algún día van a desaparecer todas las mariposas que guardás bajo la almohada y que, esperás, te den la seguridad de que no estamos siempre solos, al igual que las lunas de tus bolsillos y los océanos que encarcelan tus ojos.
Estoy segura de que si la lluvia tiene un alma, o al menos un pedazo, dejará de caer sobre nosotros y buscará su soledad, su vergüenza, buscará la rabia que sólo puede mostrar en las noches de tormentas y la dejará en tu cuarto, rellenando los espacios secos donde antes existían tus sueños. Seguramente te sorprendas cuando las paredes se deshagan y la pintura de tus años se extienda por el suelo; cerrándote el paso, cerrando las ventanas que dejaste abiertas por si el viento se acordaba de que existías.
Pensarás que es cierto, al final nada es eterno ni efímero, que todo tiene su plazo, su límite sobre esta tierra o este infierno al que llamamos vivir. Enterrarás tus manos entre los papeles donde escribiste tus odios, tus amores que de nada sirven, y dejarás que el agua te trague, que las horas y los amaneceres que te florecen en la boca terminen ahogándote, solo y derrumbado entre colchones y cíclopes de tela que se comportan como verdugos, mirándote desde lejos, estudiando tu furia. ¿Qué harás cuando los mares se acaben? ¿Cuando ya no haya qué enterrar y te espastes?
Lo más sensato sería olvidar lo que es la voz y no contarle a nadie lo que se siente estar vivo.


Está recién escrito, hace unas semanas que tengo una deficiencia de ideas e inspiración. Cualquier crítica me vendría genial, ¡agradezco a los que siempre pasan! Saludos.